El primer pueblo mágico en México, Huasca de Ocampo

En estos tiempos es muy común escuchar de los famosos pueblos mágicos, pueblos que se encuentran en México a lo largo y ancho de su territorio, y que cuentan con una serie de características que han perdurado por años, pero alguna vez te paraste a pensar, ¿cuál fue el primer pueblo en ganar el seudónimo de pueblo mágico? Se trata de Huasca de Ocampo, en el estado de Hidalgo, un lugar lleno de historia, misterio y leyendas.

 Ubicado al inicio de la zona montañosa hidalguense y a aproximadamente 1 hora de la capital de ese estado, Huasca de Ocampo es el primer pueblo en ser nombrado Pueblo mágico, en él las leyendas, historias y sobre todo el misterio, se vuelven uno y crean un lugar místico, rustico y con una historia igual de impresionante que sus bellezas naturales.

Un poco de historia

Aunque ya se tenían registros de población indígena en la zona, el pueblo de Huasca ve sus inicios en 1760 y es reconocido por tener minas de oro y plata.

Pedro Romero de Terreros, el Conde de Regla, es el regente de estas tierras. El personaje se hace de 4 haciendas mineras alrededor del pueblo, las más grandes son conocidas como San Miguel Regla y Santa María Regla, entre estas también destaca San Antonio Regla. Esta hacienda actualmente es una presa la cual abastece de luz eléctrica al pueblo de Huasca.

Prismas Basálticos

Entre sus bellezas naturales destaca una única que solo existe en contadas partes del mundo, tales como Irlanda del Norte, España, Islandia entre otros países. Son los prismas basálticos, algunos en posición horizontal o vertical. Esta peculiar formación parece que se talló por la mano humana pero la realidad es que es totalmente natural, dando esta curiosa apariencia, la cual se logra tras el enfriamiento paulatino de lava basáltica. Son columnas poligonales, pero la mayoría son hexágonos perfectamente formados.

Un lugar de Leyenda

Aparte de su belleza natural Huasca también cuenta con un reportorio de leyendas e historias de fantasías extensas. Se cuenta que entre sus calles, bosques, lagos y espacios, rondan duendes que te ayudan a mejorar tu economía; al fin es un pueblo minero de plata y oro, por lo tanto las travesuras de los duendes se dejan ver entre los lugareños así como el respeto a estos juguetones seres. 

Tienen dos museos en honor a ellos, uno es el Museo de los duendes y el otro es la Casa de los duendes, donde podrás encontrar diversas familias de estas criaturas, su historia y como es que están relacionadas con la creación de Huasca de Ocampo.

Ubicado a dos horas y media desde la Ciudad de México en autobús, Huasca de Ocampo puede ser ese lugar que puedes visitar  un fin de semana y terminar enamorado con ganas de regresar, ya que es un lugar que puedes visitar en compañía de tu familia, o bien hacer un viaje en pareja para disfrutar de las maravillas que este pueblo ofrece.

Si lo que buscas es un lugar que te permita regresar a trabajar desestresado, no lo pienses más y aventúrate a Huasca de Ocampo en el estado de Hidalgo.

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