¿A qué se dedica un astrónomo? Aquí te lo platicamos

Al inicio de la vida, el mundo era tan joven que muchas cosas carecían de nombre. Por eso comenzaron a señalarse con el dedo y a ser observados. A través de los años se descubrió una relación entre los fenómenos del cielo y los de alrededor. La posición y los ciclos de los astros se relacionan con el frío, las plantas, los animales, la lluvia.

Mirar el cielo era una necesidad y los astros nos regalaron la noción del tiempo. Ser buen observador puede ayudar a predecir. La física es una de las creaciones humanas para hacerlo interpretando aquello que se llama realidad, pero la astronomía da certezas a eso que nos preguntamos día a día.

La Dra. Gloria Delgado del Instituto de Astronomía de la UNAM explica que un astrónomo hace muchísimas cosas. “Los astrónomos observacionales estudian la luz que nos llega del universo ya sea del sol, estrellas o galaxias, nebulosas y la analizan. Los astrónomos teóricos utilizan lo que sabemos cómo la física, las matemáticas, la química para tratar de entender lo que observamos”.

Hay astrónomos que nunca han observado a través de un telescopio, otros tantos sí, detalla la investigadora de origen español, quien enfatiza que solamente son herramientas para entender el universo. “Es imprescindible que quien quiera ser astrónomo haya estudiado una carrera de ciencias, principalmente, física, química, computación e ingeniería. Si eres apasionado de los números y quieres explicar todo a través de ellos buscar por qué, deducir ecuaciones.”

Los astrónomos también se dedican a contarle a la sociedad los nuevos resultados que hay en la materia, porque eso sí: Hay que traducir la ciencia en un lenguaje que las personas puedan entender. Lo que aprenderán bien es a resolver problemas en empresas, hospitales, en cualquier lugar, incluida otra galaxia.

“A mí me motivó el mirar las estrellas, comencé a preguntarme por qué estaban ahí, cómo se formó el planeta tierra, por qué hay vida. Quería entenderlo todo y la astronomía fue la mejor manera para mí de entender las cosas”.  Es una carrera sacrificada, pero vale la pena cuando vas a un observatorio como el de San Pedro Mártir y tienes un telescopio. Y ves tu nebulosa, ahí sientes una gran satisfacción.

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