¡Verdaderas mamás luchonas! El arte de ser madre y trabajadora en México

En nuestro país el crecimiento de la fuerza de trabajo femenino es un hecho digno de admirar y si algo se tiene que celebrar el 10 de mayo, es el empoderamiento de mujeres que además de ser madres, son trabajadores en diversos sectores.

La alarma suena a las 04:30 A.M. todos los días —sí, incluso fines de semana—. Bañarse en 10 minutos. Vestirse a prisa. Ir a la cocina y preparar los alimentos. Recoger un poco. Alistar uniformes, levantar a los niños y darles de desayunar. Correr a la escuela. De ahí al negocio. Maderería, tortillería, cocina económica, verdulería, taquería, pollería, tiendas y/o boutiques, empleo doméstico, escuelas: todos los espacios de trabajo de una mujer en México.

Ya en el negocio hay que limpiar, contar ingresos y destinar para la mercancía, la comida, los hijos, ropa, despensa. “Todo lo hago con mucho amor y responsabilidad. Yo fui mamá a los 17 años —por elección— no me arrepiento aunque tuve que madurar muy rápido. Tenía miedo, lloraba, pero decir ocuparme y no preocuparme de mis problemas”, comenta Lupe, quien es dueña de una verdulería.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) 2017, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, las mujeres que son madres se insertan en el mercado laboral en condiciones más adversas que el resto de las personas, pues tienen que combinar la crianza de los hijos y los quehaceres domésticos con sus actividades laborales.

“Lo complicado de ser mamá y trabajar es que debes estar al pendiente de tus hijos y del trabajo. Para combinarlo debes ser inteligente y esforzarte mucho. No por entregarte al trabajo debes perderlos de vista. Luego ahí vienen los problemas, se vuelven viciosos, groseros o descuidan la escuela”, comenta Doña Liz, dueña de una maderería llamada “Los Pingos” en honor a sus traviesos hijos.

Ocho de cada diez mujeres ocupadas con al menos un hijo (80.6%), carece de acceso a servicios de guardería “Es que todo es complicado, pero nada imposible: mis obligaciones son alimentarlos, educarlos y lo único que pido es que ellos respeten mi espacio y ser libre. Para mí, un hermoso regalo de 10 de mayo no es otra cosa que mis hijos tengan salud”, platica Alma, dueña de una pequeña boutique.

Todas estas mujeres luchonas, coinciden en que si eres madre y además tienes que trabajar, casi nunca descansarás y los únicos momentos que tienes es cuando vas a zumba o a tomar un café con tus amigas. Así que la próxima vez que pretendas “ofender” a alguien o burlarte porque es “madre luchona”, recuerda que sí las hay y ellas sostienes sus hogares. Son mujeres que luchan y se esfuerzan, se lastiman las manos, duermen poco y además se hacen cargo de la educación de los menores.

¡Este 10 de mayo reconoce y respeta su trabajo!

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