Sierra Juárez: el grupo de oaxaqueños talentosos que danzan por sus orígenes

Oaxaca, la región ubicada al suroeste de México, es un semillero de talentos que tienen que abandonar sus hogares en busca de oportunidades. La tierra de Rufino Tamayo y Benito Juárez grita: tradición milenaria, baile y comida.

Provenientes del estado mexicano con mayor diversidad lingüística, jóvenes originarios de éste formaron un grupo que se llama Sierra Juárez. Está integrado exclusivamente por hijos de oaxaqueños y personas que migraron a la capital y buscan tener una conexión con su tierra a través de la danza.

El grupo participa en distintos eventos en la ciudad y en ferias en distintas partes del país. Miceli Santibáñez es miembro de Sierra Juárez y cuenta lo siguiente:

 “Al grupo llegué por coincidencia. Un día, en uno de los eventos donde hacían una de sus presentaciones, mis amigas del pueblo y yo nos pusimos a platicar con una pareja de adultos mayores, quienes nos contaron que ellos eran de Oaxaca y que su hija era parte del grupo, nos comentó que siempre estaban buscando integrantes nuevos, así que nos pasó el contacto de su hija para que le escribiéramos. Y así fue como llegamos al grupo, en donde yo estuve alrededor de un año y medio.”

Este grupo de talentosos jóvenes mexicanos busca que a nivel emocional el baile ayude a sus integrantes para sopesar la vida en la gran ciudad, pues estar en contacto, por decirlo de alguna manera, con la vida, música y los bailes de su estado natal los revitalizaba mucho. “Lo tuve que dejar por otros compromisos y porque los horarios de ensayo ya no se acoplaron con los días de ensayo y presentaciones”, platica Miceli.

¡Es tiempo de Guelaguetza!

Sierra Juárez está en contra de que la Guelaguetza, la mayor fiesta de la Ciudad, sea ya un evento institucionalizado por parte del gobierno oaxaqueño desde hace más de 80 años, pues en ese proceso de institucionalización de lo “indígena” oaxaqueño, muchas comunidades buscaron ser integradas en los lunes del cerro en el marco de las fiesta, y por ello, muchos de los bailes que ahora se consideran los más representativos fueron mandados a hacer. Algunos se hicieron con base en la música que ya se tocaba en varios pueblos, se mandaron a ensamblar coreografías para esas piezas musicales, en otros casos se armaron tanto la música como los bailes y las vestimentas, entre uno de ellos está el baile “Flor de piña”, que si bien es uno de los más representativos de Oaxaca, han habido muchas discusiones acerca de su origen y que no representa necesariamente lo indígena de Oaxaca.

Oaxaca se divide en ocho regiones geográficas/culturales, cada una de esas regiones tiene elementos particulares que los distinguen y se hacen más explícitas en la Guelaguetza, en donde se puede ver las diferencias de prácticas culturales. La división fue igual en el contexto de las políticas gubernamentales de buscar organizar y estabilizar al Estado para su desarrollo. Pero se ha arraigado tanto en la vida cotidiana de los oaxaqueños que es común que entre ellos se reconozcan de una región u otra, como decirse Istmeño, de la Sierra Norte, o de la Mixteca.

Por eso el trabajo de estos jóvenes es importante, pues buscan llevar sus orígenes y dar a conocer su cultura en todas las partes del país que sean posibles y en cualquier fecha. Lejos de cualquier proyecto y/o interés gubernamental.

Voy a dejar las cosas que amé, la tierra ideal que me vio nacer, pero sé que después habré de gozar la dicha y la paz que en Dios hallar… así suena el himno de los oaxaqueños.

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