La flor que resalta la belleza de la CDMX.

Ambiente y cultura.

Las jacarandas son árboles que florecen dos veces al año: primavera y otoño, sus flores son de diferentes tonos (azul y purpura) y  llega a medir 20m. Además de ser un árbol de escaso mantenimiento, tiene una largo tiempo de vida, aproximadamente de 40 a 50 años. Es por razones tanto estéticas como culturales, y a pesar de que no es un árbol nativo del país, la jacaranda ha conquistado un lugar especial en la mente colectiva de los mexicanos.

 Juan Humberto Urquiza García, investigador adscrito al Programa Universitario de Bioética de la UNAM, cuenta que este hermoso árbol caducifolio que anuncia el arribo de la primavera es parte de la historia ambiental de la ciudad. “Esto no sería posible sin la incansable labor científica y silvícola del ingeniero Miguel Ángel de Quevedo, quien siempre trabajó para darle viabilidad hidrológico-forestal a nuestra gran capital.

La jacaranda llegó a México procedente de Manaus, Brasil, a través del puerto de Veracruz. Existen 18 tipos de especie de jacaranda, la que predomina en la CDMX, es la Jacaranda Mimosifolia. Esta especie se encuentra principalmente en el Oeste de América del Sur, América Central, México y el Caribe.

A partir de entonces poco tardaron en replicarse en decenas de ciudades y fueron plantadas principalmente en calles, jardines, plazas y  avenidas. En el caso de la Ciudad de México entre los primeros lugares arropados por jacarandas fue un largo tramo de la avenida Insurgentes, así́ como el Parque España y  Parque México, en la colonia Condesa.

Existen dos versiones de su introducción al país: algunos aseguran que fue el famoso jardinero japonés Tsasugoro Matsumoto quien a finales del siglo XIX exportaría las primeras semillas a nuestro país. El ingeniero Julio Riquelme Inda atribuyó su introducción, a principios del siglo XX, al gobernador de Veracruz Teodoro Dehesa. Según Riquelme, las primeras jacarandas llegaron procedentes de Manaos al Puerto de Veracruz y posteriormente serían enviadas a la Ciudad de México.

Sin importar su nacionalidad son hermosas, ¿cierto?

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