¡Al centro y pa’ dentro! La cerveza y la engordadera

  • La cerveza es una bebida que se encuentra en muchos ámbitos de nuestra cultura y es, por mucho, la bebida consentida de millones de personas en todo el mundo, aunque para nadie es un secreto que la cantidad de calorías que tiene, traen consecuencias en el cuerpo.

La palabra cerveza —dice Joan Corominas— proviene del latín cervêsĭa —o cervisia—, voz de origen galo. Algunas fuentes también afirman que esta palabra debe su nombre a Ceres —la diosa latina de la agricultura y del grano—; en combinación con la partícula vis significa ‘fuerza’.

Se cree que la cerveza tuvo su origen en Mesopotamia —actualmente territorio iraní—, hace más de 7 mil años. La evidencia más antigua de su existencia es una tablilla sumeria en la que se aprecia a varias personas bebiendo cerveza de un mismo recipiente. Sin embargo… no todo es color de rosa.

En el libro Cómo engordamos y qué hacer al respecto, el investigador Gary Taubes explica cómo se metaboliza el alcohol que, en su mayoría, se procesa en el hígado, por lo cual, el alcohol aumenta la producción de grasa de éste, lo que puede provocar serios problemas en el órgano, —aunque no siempre nos hace engordar en otras partes—.

“El hecho de almacenar estas grasas como grasa o de quemarlas depende de si comemos o bebemos hidratos de carbono con el alcohol, algo que hacemos de forma habitual”, menciona Taubes.

Por ello, aunque nos duela, la cerveza, a diferencia de otros tipos de alcohol, sí engorda. Cerca de un tercio de las calorías de una cerveza normal proceden de la malta, un hidrato de carbono refinado que engorda por sí sólo y, aún más, cuando actúa junto al alcohol.

Esta bebida existe desde que los sumerios dejaron constancia de, por lo menos, 20 estilos de cerveza, y cada uno tenía una función diferente: por ejemplo, la Siraku se utilizaba durante las ceremonias religiosas.

Existe un poema sumerio dedicado a la diosa de la cerveza Ninkasi, en el que se describe el proceso de producción, y también se menciona esta bebida en el poema de Gilgamesh.

¿Qué dices? ¿Vale la pena subir unos kilitos por una buena y fría cerveza?

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