Amaranto con chocolate: una combinación saludable y deliciosa

Un dulzor incomparable y lo mejor es que se trata de una receta muy sencilla.

Amaranthus es su nombre científico, es un cereal, pero no cualquier cereal, puesto que éste es considerado con un gran potencial alimenticio para la humanidad, muestra una gran resistencia a la sequía y tiene gran rendimiento agrícola. No es coincidencia que se hallen vestigios de dicho cultivo que se remontan a la existencia de culturas antiguas; como la maya o la azteca.

Se trata de una semilla que aunque es muy pequeñita de tamaño, es grande y valiosa por sus propiedades, pues al consumirla nos aporta energía, proteínas, minerales, vitaminas del grupo B y contiene mucha fibra. Es por esto que al consumir amaranto cuidas la salud de tu corazón y huesos. Además ayuda a aumentar el rendimiento mental y físico.

Por si fuera poco, el amaranto puede acompañar a una gran variedad de recetas, tanto dulces como saladas, aunque su sabor suele ser muy marcado, permite ser combinado con distintos condimentos; por ejemplo pimienta negra, mostaza y cilantro, pero si la intención es crear un sabor dulce su mejor acompañante, sin duda, será el chocolate.

A continuación, te explicamos de una manera muy sencilla cómo puedes crear esta exquisita combinación:

Únicamente necesitas el chocolate de tu preferencia se recomienda que no sea de mesa por la gran cantidad de azúcar que contiene y amaranto reventado. Una vez que tienes tus ingredientes, debes poner el chocolate en baño maría para que se funda y luego comienzas a agitar suavemente con una cuchara. Una vez fundido, añades el amaranto reventado y mezclas hasta incorporar perfectamente.

Cuando logras la mezcla, la viertes en un molde de vidrio dejándola extendida. Luego de 10 minutos puedes proceder a cortar en barras individuales y para que tomen mejor consistencia debes dejarlas enfriar durante 30 minutos más.

Después de ese tiempo, estarán listas tus barritas individuales para degustar como postre o las puedes envolver en papel celofán y guardarlas en un lugar fresco para comerlas como snacks en esos momentos de tu día en que sientes que no puedes dar más de ti.

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