Cicatriz de tinta o Cicatriz social

Desde hace unos años los tatuajes han sido catalogados y calificados por la sociedad moderna como una señal para definir el comportamiento social de la persona que los porta, paso de ser un adorno corporal a una forma de localizar e identificar a un sector de la sociedad en especial.

En esta época donde las personas son catalogadas bajo los cánones laborales, surge una nueva postura con respecto a la gente que tiene un tatuaje en alguna parte de su cuerpo, la sociedad misma se ha encargado de dictar estas formas de ver a la ciudadanía tatuada.

Si notamos un poco el trasfondo de esta postura ante la gente tatuada, es perceptible la visión que se mantiene sobre a los mismos, puesto que los relacionan con la rebeldía, delincuencia o drogadicción, de tal modo que son reconocidos bajo estas posturas.

Enfocándose en la percepción laboral es de vital relevancia hablar de los puntos que se toman dichos empleos para la contratación de personas con tatuajes, puesto que se vuelve un requisito inquebrantable el no tener algún tatuaje corporal por motivos de presentación, empleos relacionados con la seguridad de la ciudad o del país, portar un tatuaje visible convierte a la persona, en automático, en un elemento que no será seleccionado para formar parte de sus filas.

Al final los tatuajes siempre han sido una de las palabras mas importantes para definir a un persona, en el tiempo de las tribus maorís, tenían la capacidad de definir el nivel guerra de un guerrero, en los tiempos de la segunda guerra mundial portar un tatuaje numérico te designaba como judío o traidor a Alemania, en la década de los 60 los tatuajes te denominaban como hippie, ¿Llegará el momento en que la sociedad deje de definir a las personas por los diferentes trazos que adornen su cuerpo? Es una pregunta que solo la cultura podrá responder con su propia evolución social.

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