Kandinsky y sus pequeños mundos en el Palacio Nacional de Bellas Artes

De acuerdo con Fundación UNAM, con 170 museos, la Ciudad de México ocupa el segundo lugar entre las ciudades con más museos en el mundo, sólo por debajo de Londres. La oferta cultural de la capital del país es equivalente a la de grandes urbes como Buenos Aires, París y Madrid.

Para aprovechar, te platicamos que el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBA) aún tiene la exposición temporal: Kandinsky, Pequeños mundos. La cual puedes visitar de martes a domingo en un horario de 13:00 a 15:00 hrs.

La exposición muestra sesenta obras provenientes de diferentes colecciones del extranjero: La Galería Estatal Tretyakov y el Museo Estatal de Bellas Artes, ambos de Moscú, Rusia; el Centro Georges Pompidou, de París, Francia, los museos Solomon R. Guggenheim y Metropolitano de Arte, de Nueva York, y del Instituto Getty de Investigación y el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles, todos ellos de Estados Unidos.

Fernando Pérez Villalón, experto en la obra de Kandinsky, “sin duda el aspecto más conocido de la obra de Kandinsky es su participación en el proceso mediante el cual la pintura se aleja de la representación y del mimesis, es decir, el surgimiento del arte abstracto, un arte en el que el cuadro no sirve ya para producir en el plano por medio de formas y colores la ilusión de objetos y personas en un espacio”.

La selección fue curada por Fernández Félix y Xavier de la Riva Ros, con asesoría académica de Natalia Avtonomova, “una de las mayores expertas en la vida y obra de Kandinsky en el mundo”, informó la directora general del INBA, Lidia Camacho, quien añadió que la exhibición permite adentrase a las diferentes facetas estilísticas del artista ruso, “creador que buscó liberarse de todas las ataduras de su tiempo”.

Los expertos resaltan que el artista se convirtió en pionero de uno de los paradigmas más importantes de la modernidad, que es la abstracción, además de haber iniciado el quehacer pictórico “tardíamente” cuando tenía treinta años.

Su legado no tiene parangón en la historia del arte porque, además de pintor, fue un gran filósofo de la pintura, un gran conocedor de la música y para los historiadores del arte legó libros tan importantes como La espiritualidad en el arte o El jinete azul.

¡Ahora ya lo sabes; asiste al INBA y cultiva tu espíritu!

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